Hay películas que entretienen y otras que dejan huellas. Y las películas feministas suelen pertenecer a este segundo grupo, ya que son historias que cuestionan la sociedad y abren nuevas formas de entender el mundo.
Durante décadas, la industria les dio a las mujeres roles secundarios o estereotipados. De hecho, según el Center for the Study of Women, solo el 16 % de las 250 películas más taquilleras de Estados Unidos fueron dirigidas por mujeres.
Frente a esa realidad, estas películas proponen algo distinto. Y en este artículo te dejamos la recopilación del cine feminista más inspirador, con buenos guiones que invitan (y exigen) cambiar de perspectiva para lograr un mundo más igualitario.
Las mejores 5 películas feministas que no te puedes perder
El cine feminista no es nada nuevo. De hecho, lleva décadas cuestionando relatos tradicionales y ampliando el espacio de las mujeres dentro de la pantalla, aunque no siempre haya recibido el reconocimiento que merece.
A continuación, reunimos cinco títulos que, por su impacto, su fuerza dramática y su relevancia, siguen siendo imprescindibles para tu colección:
1. El escándalo (2019)
El escándalo (Bombshell, 2019) es un puñetazo seco al patriarcado. Dirigida por Jay Roach, muestra cómo Roger Ailes convertía el poder mediático en un sistema de abuso sexual sistemático, donde el ascenso de las mujeres dependía de favores sexuales y silencio absoluto.
A través de Megyn Kelly (Charlize Theron), Gretchen Carlson (Nicole Kidman) y la joven Kayla (Margot Robbie), expone el miedo, la humillación y la complicidad institucional que mantenían vivo al depredador.
La película no romantiza y demuestra cómo la solidaridad entre las mujeres puede derribar al intocable. Sin dudas, es incómoda, precisa y demoledora.
2. Talentos ocultos (2016)
La cinta está dirigida por Theodore Melfi y basada en el libro de Margot Lee Shetterly. Cuenta la historia real de Katherine Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson, tres mujeres afroamericanas clave en la carrera espacial de la NASA durante los años 60.
En un contexto marcado por la segregación racial y el sexismo, su trabajo fue decisivo para el éxito de misiones como la de John Glenn en 1962.
La película muestra cómo, pese a las barreras institucionales, estas matemáticas e ingenieras transformaron la historia con inteligencia, perseverancia y apoyo mutuo.
3. El color purpura (1985)
De la mano del genio Steven Spielberg, esta adaptación de la novela de Alice Walker es un retrato profundo y doloroso sobre la vida de una mujer negra en el sur de Estados Unidos a comienzos del siglo XX.
Se trata de una historia dura, pero profundamente humana, que invita a mirar de frente realidades incómodas y a reconocer la fuerza que nace cuando una mujer empieza a tomar conciencia de su propia voz.
4. Las sufragistas (2015)
Inspirada en la Primera Guerra Mundial, retrata la lucha de un grupo de mujeres que, a comienzos del siglo XX, se organizan para reclamar el derecho al voto en el Reino Unido.
Muestra el coste personal y social de enfrentarse a un sistema que se niega a escuchar, por lo que es un relato que conecta el pasado con debates que siguen siendo actuales.
5. Mujercitas (2019)
Little Women, dirigida por Greta Gerwig, es una adaptación moderna de la novela clásica de Louisa May Alcott. Recaudó 218 millones de dólares a nivel mundial y se llevó 6 nominaciones al Oscar.
La película entrelaza de una manera magistral el pasado y el presente para mostrar a cuatro hermanas en la Guerra Civil estadounidense que desafían las expectativas de su época.
Dónde ver estas películas y por qué merece la pena hacerlo
Hasta aquí nuestro ranking de las mejores películas feministas más actuales, las cuales no solo se recuerdan por lo que narran, sino por el efecto que generan.
La buena noticia es que acceder a ellas tampoco tiene que ser complicado, ya que plataformas como CuentasGO reúnen los mejores streamings donde este tipo de cine siempre está presente.
Aunque, más allá de dónde verlas, lo importante es el tiempo que se les dedica. Son películas que ganan cuando se miran con atención y sin prisas, dejando espacio para la reflexión y el diálogo.

